Entender la distancia focal nos permitirá no sólo obtener la fotografía que deseamos, sino definir un estilo realmente personal. Si comprendemos y empleamos con fines creativos las características ópticas de nuestro objetivo podremos dar a nuestras fotos una estética uniforme, lo cual nos convertirá en fotógrafos más consistentes y dará a nuestras instantáneas un hilo conductor.
Definimos la distancia focal de un objetivo como la distancia existente entre el centro óptico del objetivo (la lente principal) y el punto donde convergen las líneas (en este caso, el sensor de imagen), cuando el objetivo está enfocado al infinito.
Esta característica nos sirve para definir los diferentes tipos de objetivos, que son:
Poseen distancias focales cortas, menores de 28mm. Si son excepcionalmente cortas (en torno a los 8mm) se denominan “ojo de pez”.
Se encuentran en un rango entre 50 y 75mm aproximadamente, y se consideran normales porque captan la realidad sin distorsionarla, tal como la captan nuestros propios ojos.
Se consideran teleobjetivos los objetivos con distancias focales superiores a los 75mm.
Hay que tener en cuenta que las cámaras digitales con sensores de formato menor que 35mm (el tamaño del negativo fotográfico) multiplican la distancia focal del objetivo que montan, ya que sólo se proyecta una parte de la imagen sobre el sensor (lo cual reduce el ángulo de visión del objetivo, tal como ocurre cuando se aumenta la distancia focal del propio objetivo). Los fabricantes facilitan entre las características técnicas este factor de multiplicación. Los más habituales son: APS-C (x1.6), APS-H (x1.3) en Canon, APS-C (x1.5) en Nikon con montura DX, y x2 para cámaras con el sistema 4/3.
La distancia focal del objetivo va a influir de tres maneras distintas en los resultados que vamos a obtener:
Cuanto mayor sea la distancia focal, menor es el ángulo de cobertura del objetivo, son inversamente proporcionales. Es decir, un objetivo de 28mm tiene un ángulo de cobertura de 60º, por lo que podemos fotografiar escenas amplias, como paisajes o grupos grandes de personas, mientras que un teleobjetivo de 200mm tiene un ángulo de visión de 12,3º, por lo que es capaz de fotografiar sujetos pequeños o lejanos.
La distancia focal es inversamente proporcional a la profundidad de campo. Es decir, un objetivo largo reduce la profundidad de campo, mientras que uno de distancia focal corta la amplía.
Los objetivos de distancia focal normal o estándar muestran la perspectiva tal como es, mientras que los que se alejan de dichas focales la distorsionan. En concreto, los objetivos cortos exageran la perspectiva, mostrando los objetos más distantes de lo que en realidad están y abombando las líneas. Por su parte, los objetivos largos aplanan los objetos y muestran los lejanos como si estuvieran juntos.